Cáritas revindica indicadores para medir la seguridad alimentaria

MADRID, 15 (SERVIMEDIA)

Cáritas revindica la necesidad de disponer de indicadores que permitan medir la seguridad alimentaria con una jornada en la que defenderá el derecho a una alimentación saludable, sostenible e inclusiva.

Lo hará con una jornada en el marco del Día Mundial de la Alimentación, el 16 de octubre, en la Facultad de Ingenieros Agrónomos de Madrid y que podrá seguirse de forma ‘online’ o presencial. La jornada será inaugurada por la secretaria general de Cáritas Española, Natalia Peiro.

El objetivo de este encuentro es analizar algunas de las variables que se mueven alrededor de este derecho básico: intereses, estrategias y marketing, beneficios, «ganadores» y colectivos perjudicados. Y también para resaltar la necesidad de disponer de indicadores que permitan la medición de la inseguridad alimentaria, que nos sitúen en la dimensión de este problema y en sus consecuencias.

En este contexto, la organización católica subraya que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) calcula que entre 691 y 783 millones de personas padecieron hambre en 2022 en todo el mundo, un aumento en 122 millones de personas en comparación con 2019, previo al inicio de la pandemia.

Aunque se registraron avances en la disminución del hambre en Asia y América Latina siguió aumentando en Asia occidental, el Caribe y todas las subregiones de África.

MÁS COSTES

En todo el mundo, la inseguridad alimentaria afecta de forma desproporcionada a las mujeres y a los habitantes de las zonas rurales. En muchos países, el aumento del costo de una dieta saludable coincidió con un descenso de los ingresos disponibles. Más de 3.100 millones de personas (42%) no podían permitirse una dieta saludable en 2021, lo que representa un aumento de 134 millones de personas en comparación con 2019, antes de la pandemia.

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«En este día mundial de la alimentación queremos denunciar que el problema no radica en la falta de alimentos en el planeta, sino en su accesibilidad y en el cómo se realiza este acceso, para que cada persona pueda elegir una dieta de calidad, equilibrada, nutritiva, suficiente y adecuada a gustos, costumbres y estado de salud. La alimentación es un bien público que desempeña un papel esencial en la vida y el bienestar de todo ser humano. No es una mercancía y no debe tratarse como tal», explicó María Martínez, del programa por el derecho a una alimentación saludable, sostenible e inclusiva de Cáritas Española.