Las mujeres con educación superior, que viven solas y no fuman son las que invierten más dinero en la dieta

MADRID, 25 (SERVIMEDIA)

Las mujeres que tienen una educación superior, viven solas y no fuman son las que invierten más dinero en la cesta de la compra. Además, el coste de los alimentos puede ser «un factor crucial» en las decisiones relacionadas con la dieta y los precios pueden desempeñar un «papel significativo» en las intervenciones y políticas destinadas a mejorar su calidad y prevenir enfermedades crónicas vinculadas con la alimentación.

Así lo desvela una nueva investigación liderada por un equipo de la Universidad de las Islas Baleares y el área de Obesidad y Nutrición del Centro de Investigación Biomédica en Red (Ciberobn) y que también apunta a que el coste de los alimentos puede ser «un factor crucial» en las decisiones de la dieta, según precisó este lunes el Ministerio de Ciencia e Innovación en un comunicado.

El estudio, enmarcado en el proyecto Predimed-Plus y cuyos resultados fueron publicados por ‘Frontiers in Public Health’, estuvo liderado por el investigador principal del Ciberobn y de la Fundación Instituto de Investigación Sanitaria Islas Baleares (Idisba), Josep A. Tur, y su objetivo era analizar cómo el precio de los alimentos puede «influir» en la elección de la dieta y su «impacto» en la salud.

En la investigación, que contó con la participación de 6.874 individuos reclutados en 23 centros y hospitales, respaldados por siete grupos de apoyo en toda España, se calculó la ingesta dietética de los participantes a través de un cuestionario de frecuencia alimentaria, considerando «diversos factores» como la gravedad del síndrome metabólico o la adherencia a la dieta mediterránea.

El coste económico de los alimentos se obtuvo de la base de datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación durante el período de reclutamiento de los participantes (2015-2017) y se calculó el coste total de la dieta ajustado por 1.000 kilocalorías.

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Los investigadores demostraron que aquellas personas con una mayor adherencia a la dieta mediterránea, una dieta antiinflamatoria o una versión saludable del patrón dietético pro-vegetariano tuvieron «mayores costes» en su cesta de la compra y que un mayor coste de la dieta está relacionado con un mayor consumo de frutas y verduras, granos enteros, pescado y mariscos, carne blanca y procesada, café y té, bebidas edulcoradas y bebidas alcohólicas. A medida que el coste de la dieta es más bajo, era mayor la ingesta de patatas y cereales refinados, huevos, leche y productos lácteos, grasas y aceites (incluido el aceite de oliva), dulces y pasteles y alimentos procesados.

Por otro lado, determinaron que vivir solo era «relevante» sólo para las mujeres y aquellos con un nivel educativo intermedio, mientras que el hábito de fumar lo era en cuanto al costo económico de la dieta para los hombres y para aquellos con un nivel educativo bajo-intermedio.

Para los expertos, estos hallazgos sugieren que el coste de los alimentos puede ser «un factor crucial» en las decisiones relacionadas con la dieta y que los precios pueden desempeñar un «papel significativo» en las intervenciones y políticas destinadas a mejorar la calidad de la dieta y prevenir enfermedades crónicas relacionadas con la alimentación.

A la luz de estos resultados, el doctor Tur subrayó la importancia de este estudio para «comprender» las «dinámicas» entre los costes de los alimentos y la calidad de la dieta en poblaciones «vulnerables».