Ocho de cada diez españoles creen que sus hábitos alimentarios tienen «impacto» ambiental y urgen a «avanzar» hacia sistemas «sostenibles»

– Según el ‘Estudio sobre el impacto ecológico de los hábitos alimentarios de la población española’, que Hispacoop presentará este jueves

MADRID, 08 (SERVIMEDIA)

Ocho de cada diez españoles consideran que sus hábitos de alimentación, incluyendo compra y consumo, «tienen un impacto ambiental» y que es «necesario avanzar» hacia sistemas alimentarios «más sostenibles» para reducir dicho impacto.

Estas son algunas de las principales conclusiones del ‘Estudio sobre el impacto ecológico de los hábitos alimentarios de la población española’, realizado por la Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuarios (Hispacoop) y que también desvela que «conocer mejor la situación» puede «contribuir a reducir los daños sobre el medio ambiente» y que «unir los objetivos de salud y sostenibilidad podría multiplicar la disposición a actuar» y detecta una «baja predisposición a la acción», porque «son muchos los que creen que ya hacen algo» en este ámbito, según precisó este miércoles la entidad en un comunicado.

El estudio, que será presentado en un evento este jueves, ofrece un análisis de la situación actual y de las «alternativas para lograr un sistema alimentario más sostenible», forma parte del Proyecto ‘Impacto ecológico de la alimentación’, subvencionado por el Ministerio de Consumo, y cuenta con el apoyo y colaboración del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

En una primera fase, se realizaron entrevistas a expertos profesionales del sector del consumo alimentario e impacto medioambiental con el fin de «recabar un diagnóstico genérico» de los hábitos alimenticios y su «impacto» en el medio ambiente, así como los «cambios que deberían realizarse» y las acciones que los «facilitarían».

A continuación, en una segunda fase, se hicieron 1.126 encuestas telefónicas para conocer el «posicionamiento» de la población española sobre los «efectos ambientales de sus hábitos de alimentación», así como su «predisposición» a cambiar de dieta por motivos medioambientales; identificar las «principales barreras al cambio»; valorar la «necesidad del conocimiento del impacto» y conocer qué medidas «podrían ayudar a la hora de plantearse un cambio en sus hábitos de alimentación».

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En concreto, el estudio muestra una «elevada concienciación» respecto al impacto ambiental de los hábitos alimentarios (80,3%) y un acuerdo «mayoritario» en que los hábitos de alimentación saludables «impactan menos en el medio ambiente que los no saludables», según expresó el 75,2% de los consultados.

En paralelo, casi ocho de cada diez encuestados mostraron su acuerdo sobre la necesidad de modificar los hábitos de alimentación (79,8%) y en la dificultad de hacerlo (73,9%).

Según la confederación, los resultados muestran una «baja predisposición a la acción», pero «no porque las acciones propuestas generen rechazo, sino porque la mayoría de la población niega que supongan cambios en sus hábitos actuales».

Así, entre los consultados, alrededor de siete de cada diez admite que ya planifica su compra, la realiza en establecimientos de proximidad, cocina productos frescos, no desperdicia alimentos y lleva una dieta «equilibrada y saludable».

«Esta baja predisposición a la acción, junto con la elevada adhesión a las distintas medidas que podrían facilitar la transición a una alimentación más sostenible, pone claramente de manifiesto las dificultades y las barreras que existen para llevar a cabo cambios profundos, y, por consiguiente, la necesidad de implantar acciones que favorezcan el proceso de transformación hacia una alimentación con menor impacto ambiental», sentenció la confederación.

Junto a ello, subrayó que más de la mitad de los encuestados (60,5%) estima que la información sobre el impacto ambiental de la alimentación «a veces es confusa y contradictoria», por lo que juzgó necesario «clarificar la información sobre sostenibilidad alimentaria» para «tomar mejores decisiones sobre los hábitos alimenticios en la población».