Un 31% de los alimentos producidos en el planeta nunca llegan a la mesa, según la ONU

– Hoy se celebra el tercer Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos

MADRID, 29 (SERVIMEDIA)

Alrededor de un 31% de los alimentos que se producen en el mundo nunca llegan a la mesa porque se pierden entre las cosechas y la venta al por menor o se desperdician, cuando 828 millones de personas pasan hambre y casi 3.100 millones no pueden permitirse una dieta saludable.

Naciones Unidas aporta estos datos con motivo del Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, que se celebra por tercera vez este jueves tras estrenarse en 2020.

Los datos de la ONU, recogidos por Servimedia indican que cerca de un 14% de los alimentos producidos se pierden entre la cosecha y la venta minorista. A ello se suma que un 17% de la producción total de alimentos se desperdicia (un 11% en los hogares, un 5% en los servicios de comidas y un 2% en el comercio al por menor). Los alimentos que se pierden y desperdician representan un 38% del uso total de energía en el sistema alimentario mundial.

«Estamos asistiendo a un círculo vicioso que debe romperse», explica Eloísa Molina, coordinadora de comunicación de World Vision, quien añade: «Los gases de efecto invernadero se generan en cada paso del sistema de suministro de alimentos, independientemente de que los alimentos producidos se consuman, y los residuos de alimentos que se pudren en los vertederos generan metano, un potente gas de efecto invernadero.

Molina subraya: «Mientras tanto, las familias más vulnerables del mundo son las que sienten los mayores impactos al tener que vivir fenómenos meteorológicos provocados por el clima, y luego sufrir las consecuencias del desperdicio de alimentos. En este Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos la comunidad internacional debe hacer más para reducir el desperdicio innecesario, cuando tantas personas en todo el mundo se enfrentan a la hambruna».

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REDUCIR A LA MITAD EL DESPERDICIO

La Agenda 2030 propone en un la meta 12.3 de sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) reducir a la mitad entre 2015 y 2030 el desperdicio de alimentos per cápita mundial en la venta al por menor y a nivel de los consumidores, y reducir las pérdidas de alimentos en las cadenas de producción y suministro, incluidas las pérdidas posteriores a la cosecha.

Para Naciones Unidas, «en un mundo en el que el número de personas afectadas por el hambre ha aumentado lentamente desde 2014, y en el que cada día se pierden o desperdician toneladas y toneladas de alimentos, es fundamental reducir las pérdidas y el desperdicio».

Cuando se pierden o desperdician alimentos, todos los recursos que se utilizaron para su producción -como el agua, la tierra, la energía, la mano de obra y el capital- se desaprovechan, según la ONU.

Además, la eliminación de los alimentos perdidos o desperdiciados en vertederos genera emisiones de gases de efecto invernadero, lo que contribuye al cambio climático. La pérdida y el desperdicio de alimentos también pueden tener repercusiones negativas en la seguridad alimentaria y la disponibilidad de alimentos, y contribuir a aumentar el costo de la alimentación.

«Es necesario adoptar medidas a escala mundial y local para aprovechar al máximo los alimentos que producimos. Para introducir este cambio transformador es fundamental incorporar tecnologías, soluciones innovadoras (en particular plataformas de comercio electrónico para la comercialización y sistemas de elaboración de alimentos replegables y móviles), nuevas formas de trabajar y buenas prácticas con miras a gestionar la calidad de los alimentos y reducir las pérdidas y el desperdicio de alimentos», apunta Naciones Unidas.

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Según la ONU, el desperdicio de alimentos en los hogares, los establecimientos minoristas y la industria de servicios alimentarios asciende a 931 millones de toneladas cada año. Casi 570 millones de toneladas de este desperdicio se producen en los hogares. La media mundial de alimentos desperdiciados cada año es de 74 kilos por persona.

«Si la pérdida y el desperdicio de alimentos fueran un país, serían la tercera fuente de emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial», afirma Molina, que concluye: «A su vez, la crisis climática es una de las principales razones por las que más de 800 millones de personas pasan hambre. Es moralmente reprobable que en un momento en que los niños y niñas corren el riesgo de morir de hambre, millones de toneladas de alimentos se desperdicien a diario. Se trata de una situación de crisis que sí tiene solución; pero hay que actuar ya».