La compra física de alimentos sube siete puntos porque los clientes buscan controlar su gasto, según Asedas

MADRID, 29 (SERVIMEDIA)

La compra offline de alimentos sube siete puntos porcentuales entre los consumidores españoles que buscan de esta manera controlar el gasto de alimentación en el contexto de crisis inflacionaria.

Es la principal conclusión del VII Observatorio de Comercio Electrónico en Alimentación elaborado por la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas) en colaboración con las Universidades Complutense y Autónoma de Madrid.

Dentro de los tres grupos de consumidores analizados, la compra offline sube siete puntos porcentuales; la compra mixta pierde casi seis puntos; y la compra solo online pierde un punto.

Un 44% de los consumidores eligen como principal motivo para ir presencialmente a la tienda los precios y la posibilidad de comparar mejor los productos y la comodidad o conveniencia derivada de la amplia y diversa red de tiendas de proximidad que existe en España registra un 39% de las opiniones. Entre otros motivos destacados, los encuestados mencionan el final de la pandemia, mientras que otros mencionan la fidelidad a su enseña.

El Observatorio registra diferencias en la percepción de los consumidores sobre la evolución de los precios en las dos oleadas de encuestas que se han realizado. En otoño de 2022, se toma plena conciencia de la situación inflacionista y los consumidores comienzan a adoptar medidas de ahorro, cambiando sus referencias de productos y marcas. Por su parte, en la primavera de 2023, esta sensibilidad se vuelve más acusada y se produce una mayor inclinación hacia el cambio de enseña.

El cambio de conducta de los clientes también se observa en variables como la frecuencia de compra, que aumenta ligeramente en los que acuden presencialmente, posiblemente, según el estudio para «realizar un menor gasto por cesta y controlar mejor la compra».

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En cambio, aquellos que sólo compran online ralentizan sus compras en el tiempo, al seguir un patrón de conducta diferente.

En cuanto al gasto por compra, éste se incrementa en el canal físico en un 18%, alcanzando los 72,34 euros por compra como consecuencia de la inflación y del incremento de consumidores en este canal.

Asimismo, los consumidores mixtos suben su gasto en la tienda física un 11%, hasta los 78,57 euros y lo disminuyen en el canal online en un 9%, hasta los 75,58 euros, centrándose en artículos de conveniencia de mayor peso y volumen.

Por último, los compradores online suben ligeramente su gasto un 2%, alcanzando los 113,94 euros, dentro de una mayor estabilidad respecto a años anteriores. «Su comportamiento indica una vuelta al canal de bares y restaurantes», dice el estudio.

Según el análisis, el mayor gasto de los consumidores mixtos «confirma tendencias pasadas en cuanto a su perfil, que corresponde a familias con varios miembros cuyas necesidades en productos de gran consumo son mayores y buscan la mayor conveniencia en cada canal». También se mantiene el perfil el consumidor online, con mayor poder adquisitivo.

PRODICTOS MÁS DEMANDADOS

Las referencias de higiene personal y droguería pierden entre cinco y cuatro puntos porcentuales, respectivamente, en la compra online, a pesar de ser «artículos de conveniencia» en este canal por peso y volumen.

Por el contrario, se registra una recuperación de dos puntos en los productos frescos, posiblemente por «una mejora en la percepción de la calidad y en los sistemas de conservación y entrega». En este segmento, las frutas y hortalizas siguen siendo las más demandadas, seguidas en este orden por la panadería y bollería, charcutería y quesos, carnes y aves, pescados y mariscos y, en último lugar, los platos preparados en el propio supermercado.

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Por otro lado, en el canal online han hecho su aparición los asistentes virtuales, que ya son utilizados por el 6% de los usuarios. En cuanto a los dispositivos, siguen predominando el smartphone y el ordenador, pero el teléfono tradicional mantiene un 13% de usuarios fieles al servicio de compra telefónica.

Por otra parte, el análisis detalla que las principales barreras para la compra online siguen estando muy relacionadas con la preferencia por ver in situ los productos, especialmente los frescos, para elegir el punto de maduración o comparar en la propia tienda. La «costumbre» de la compra física aparece en tercer lugar.

En sentido contrario, la conveniencia a la hora de adquirir productos voluminosos o pesados sigue siendo la gran motivación para abrazar la compra online. Los usuarios con un cierto grado de experiencia utilizan las promociones y lo usan para descubrir nuevos productos, aunque no suelen comprarlos por primera vez en este canal.